"¿Quién Soy?"
"La paciencia es buena, pero la perseverancia es mejor."
Santa María Antonia de Paz y Figueroa
Soy María Antonia de Paz y Figueroa, conocida con cariño por el pueblo como "Mama Antula" (que en quichua significa Madre Antonia). Nací en 1730 en Villa Silipica, provincia de Santiago del Estero, en el seno de una ilustre familia de la aristocracia criolla. Fui una mujer audaz, laica y misionera, pionera en la defensa de la dignidad humana y primera santa argentina.
Mi vocación laica y el contexto histórico
A los 15 años tomé una decisión revolucionaria para la época: en lugar de optar por el matrimonio o ingresar a un convento de clausura, elegí vestir el hábito jesuitico y consagrarme a Dios como beata laica (beaterio de la Compañía de Jesús).
En 1767, cuando la Corona española expulsó a los jesuitas de los territorios americanos, las obras espirituales y educativas de la orden quedaron sumidas en el abandono. Lejos de resignarme, sentí el llamado interior de mantener viva la flama del Evangelio y la práctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
La caminante de la fe
Descalza, portando un gran crucifijo de madera y una cruz al cuello, me transformé en una verdadera misionera itinerante. Desafiando los prejuicios sociales, políticos y religiosos del siglo XVIII:
Peregrinación a pie: Recorrí miles de kilómetros atravesando el actual territorio de Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Córdoba y Buenos Aires.
Espacio de fraternidad e igualdad: Organicé las tandas de Ejercicios Espirituales donde convivían bajo un mismo techo y comían en la misma mesa virreyes, patricios, obreros, esclavos e indígenas. En la oración, todos éramos iguales ante Dios.
Fundación de la Santa Casa: Tras vencer incontables resistencias, logré construir en Buenos Aires la Santa Casa de Ejercicios Espirituales (1795), que continúa abierta hasta el día de hoy como testimonio vivo de esa obra.
Entregué mi alma al Creador el 7 de marzo de 1799 a los 69 años en la Ciudad de Buenos Aires.
De la piedad popular a la santidad universal
Fui beatificada en la ciudad de Santiago del Estero en 2016 y canonizada por el Papa Francisco el 11 de febrero de 2024 en la Basílica de San Pedro en Roma, convirtiéndome en la primera mujer santa nacida en suelo argentino.
Mi vida sigue siendo un faro de audacia evangélica, valentía laica y servicio incondicional a la fraternidad humana.
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