"Mis huellas"
La caminata misionera de Mama Antula
La historia de Santa María Antonia de San José está marcada por el polvo de los caminos del virreinato. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, asumió con determinación la misión de mantener viva la práctica de los Ejercicios Espirituales Ignacianos, recorriendo a pie miles de kilómetros descalza o con sandalias gastadas.
El itinerario de la peregrina
Santiago del Estero (1767–1770): Inició su labor organizando los primeros retiros en su tierra natal, convocando a familias locales y peones.
Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca: Caminó las provincias del NOA superando senderos cordilleranos, pumas y dificultades geográficas para llevar el mensaje de fe.
La Rioja y Córdoba (1775–1777): En Córdoba organizó tandas de ejercicios de más de 500 personas, contando con el apoyo de las autoridades eclesiásticas locales.
Llegada a Buenos Aires (1779): Entró a la ciudad a pie, harapienta y descalza tras meses de caminata desde Córdoba. Inicialmente fue tildada de loca o bruja, pero pronto se ganó el respeto de toda la sociedad porteña.
Uruguay (Colonia y Montevideo): Cruzó el Río de la Plata para llevar las tandas de ejercicios espirituales a la Banda Oriental.
Su legado arquitectónico y social
En 1795 impulsó la construcción de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales en el actual barrio de Constitución (Buenos Aires), la cual sigue en pie y funcionando hasta el día de hoy.
En sus retiros se lograba un hito social inédito para la época colonial: compartían la misma mesa e intenciones reyes, virreyes, obispos y criollos acomodados junto a esclavos, indígenas y sectores vulnerables.
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